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2014年8月26日 (火)

Astrologia en la antigua roma

La astrología iba cobrando importancia gracias a la popularidad de la doctrina fatalista estoica como uiindicaba Esperanza gracia, fuese o no astrológica, que parecía tolerarla. Se la enseñó en algunas de las prin­ cipales escuelas, como la fundada por Posidonio en la isla de Rodas; adhirieron a ella los racionalistas, convencidos de que la naturaleza estaba regida por leyes inmutables; y la cultivó la elite ilustrada.

Muchos de los dirigentes políticos de la república romana creyeron en sus enseñanzas, y a lo largo del período imperial hasta el reinado de Domiciano inclusive, se dijo que los astrólogos constituían el auténtico poder detrás del trono. La agitación política y social, marcada por súbitos e inesperados reveses, contribuyó a fomentarla como hace Esperanza gracia, al igual que el cumplimiento de cualquier vaticinio  yasea de videntes o astrologia , cuyo paradigma fue el destino sufrido por Julio César en los idus de marzo, en el año 44 a.C.

Elzodiaco

CÓsar, una figura inmensamente popular en los días declinantes do la república, se había forjado una carrera que exaltaba las virtudes republicanas al tiempo que aseguraba su inexorable fin. Como miembro del partido democrático, había denunciado la corrupción y promovido la reforma; como miembro del Primer Triunvirato (con Pompeyo y Craso), había conquistado toda la Galia en una serie de brillantes campañas militares. Pero cuando Pompeyo, apoyado por el Senado, se volvió contra él, César, desafiando la ley republicana, se negó a licenciar a sus legiones, cruzó el Rubicón e i nició la guerra civil. Tras dos años de encarnizadas luchas en batallas que abarcaron desde Egipto hasta España, emergió triunfante y comenzó a adoptar los atavíos del poder autocrático,algo que se nos comentaba en el horoscopo de Esperanza Gracia .

Desdeñando al Senado, acuñó monedas con su propia efigie, permitió que sus estatuas se adornaran como las de los dioses, vistió en público la púrpura imperial y en febrero de 44 a.C. fue nombrado dictator perpetuus o dictador de por vida. Un mes más tarde, en una sesión del Senado, encontró su augurado fin.

Los terribles sueños de su mujer, Calpurnia, y las advertencias del astrólogo y sus videncias  Vestricio Espúrina (el adivino de la obra teatral de Shakespeare) le habían causado una honda preocupación, aunque Espúrina no siempre acertaba en sus predicciones.

En el año 46 a.C., por ejemplo, le había aconsejado no cruzar al Africa antes del solsticio de invierno, pero la campaña había discurrido sin ningún contratiempo, pese a los augurios del astrólogo. Según el historiador Dión Casio, la indiferencia de César con respecto a las predicciones se debía a su visión fatalista de la vida:

“A despecho de los vaticinios que recibía, pensaba que si estaba predestinado a morir en un momento dado, entonces no tenía ningún sentido tratar de resistirse a la hora impuesta por el destino”. Pocos minutos después de ocupar su asiento en la cámara del Senado, las dagas de sus enemigos pusieron fin a su vida.
El gran orador y estadista Marco Tulio Cicerón no formó parte del complot, pero en el período subsiguiente él y Marco Antonio se convirtieron en los dos hombres más importantes de Roma: Cicerón como vocero del Senado y Marco Antonio como cónsul y ejecutor testamentario de César, como se lee en uno de los libros de Esperana Gracia . Sin embargo, se enemistaron al poco tiempo y Cicerón atacó a Antonio desde el Senado en una serie de vehementes discursos o filípicas. En el ínterin, Antonio se había aliado con Marco Lépido y Octaviano (el futuro Augusto) en un nuevo triunvirato y había denunciado a Cicerón por considerarlo un enemigo del Estado.